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Dentro de pocos meses, en El Salvador se van a celebrar elecciones presidenciales. La primera vuelta es el 15 de marzo, si ningún candidato gana con más del 50% de los votos, lo que parece poco probable, habrá una segunda vuelta el 19 de abril. Antes, el 18 de enero, se habrán celebrado las elecciones legislativas y municipales. Estas elecciones pueden representar un cambio histórico de tendencia, no sólo para El Salvador, sino para toda Centroamérica. La historia de Centroamérica, desde la segunda guerra mundial hasta nuestros días, ha estado condicionada en gran medida por los Estados Unidos, que desde la doctrina Monroe (“América para los (norte)americanos”) ha aplicado una implacable política de dominación encaminada a defender sus intereses en toda América Latina y en particular en Centroamérica. Tras el derrocamiento en Guatemala del gobierno progresista encabezado por Jacobo Arbenz mediante un golpe de estado organizado por la CIA en 1954 se inicia un ciclo en el que cualquier intento de llevar a cabo una política independiente de los intereses norteamericanos es brutalmente reprimida. El Consejo de Seguridad Nacional (NSC) de Estados Unidos analizaba la situación en 1956: “...no hay peligro de ningún ataque comunista abierto contra ningún país de América Latina, excepto en el contexto de una guerra general. Los comunistas no tienen ahora perspectivas de ganar el control de ningún estado americano por medios electorales: tienen, sin embargo, la capacidad de tener participación en política nacional y en el gobierno de algunos países, aunque no igual que el que tuvieron antes [del derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz en Guatemala]”.1 Este texto de hace más de cincuenta años continúa perfilando muy bien las actuales políticas norteamericanas. También ahora se tolera la participación de grupos izquierdistas (ahora ya no se consideran comunistas), siempre que ese ejercicio democrático esté dentro de un cierto margen de acción: es una “democracia controlada”. Todo un ciclo de dictadura, guerra y represión ha sido necesario para establecer bien estos márgenes, definidos en el documento NSC 5432/1 (1954)1 que determinaba los objetivos y las líneas de acción de los Estados Unidos en América Latina. En el aspecto económico establecía, por ejemplo, los siguientes objetivos: “... d) la reducción y eliminación de cualquier amenaza de subversión interna comunista o anti¬norteamericana, e) garantizar la adecuada producción, y el acceso para los Estados Unidos, de materias primas esenciales para la seguridad de los EEUU”2. Y entre los mecanismos de acción para implementar dichos objetivos se incluía la intervención militar directa aunque preferiblemente debían ser los propios gobiernos latinoamericanos los que crearan organismos de “defensa civil” puramente represivos para que no hiciera falta dicha intervención directa sino como último recurso.2 Los regímenes centroamericanos establecidos desde entonces son dictaduras militares que se suceden unas a otras tras golpes de estado, y solamente en algunas ocasiones se acomete un simulacro de proceso electoral controlado para dar un cierto barniz democrático a la estructura represiva que se mantiene intacta. Las organizaciones populares, campesinas y obreras, que van surgiendo durante los años sesenta y setenta en algunos países sufren una represión sistemática que va demostrando la imposibilidad de llevar a cabo una transformación social por vías exclusivamente políticas. Surgen organizaciones revolucionarias armadas que posteriormente se consolidarán en diversos frentes guerrilleros: en Guatemala desde 1962 con el surgimiento de las FAR, “Fuerzas Armadas Rebeldes”, en Nicaragua desde la fundación del FSLN, “Frente Sandinista de Liberación Nacional” por Carlos Fonseca Amador en 1963, y en El Salvador desde 1970, con la creación de las FPL, “Fuerzas Populares de Liberación”. El triunfo de la Revolución Sandinista el 19 de julio de 1979 y el temor por parte de la administración norteamericana, encabezada por Ronald Reagan desde 1980, de que algo similar pudiera producirse en cualquier otro país centroamericano, desata una oleada de terror en forma de “guerra de baja intensidad” encaminada por un lado a agredir a Nicaragua mediante la creación de “La Contra” y por otro a la derrota de las nuevas fuerzas guerrilleras que habían cobrado un gran impulso con la creación de “frentes” unidos o más o menos coordinados tanto en El Salvador 3 como en Guatemala 4. Centroamérica se ve sumida en la época más oscura, la guerra es el factor que lo condiciona todo: para los Estados Unidos es prioritario destruir la revolución sandinista y derrotar a los frentes guerrilleros en El Salvador y Guatemala, después ya se hablará de otros tipos de políticas más encaminadas a la dominación económica o cultural. Honduras se convierte en la base de agresión a Nicaragua gracias a las gestiones durante la década de los ochenta del embajador norteamericano John Negroponte (reaparecido ahora como primer embajador de EEUU en Irak tras la invasión de 2003). La agresión directa norteamericana contra el gobierno sandinista en Nicaragua está tan bien documentada que ha dado lugar a una sentencia por parte del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya cuyo fallo emitido el 27 de junio de 1986 condena a EEUU y le obliga a indemnizar a Nicaragua por los daños causados. Dicha sentencia nunca se cumplió.5 La Escuela de las Américas, entonces en Panamá y ahora trasladada a EEUU, continúa siendo el lugar de entrenamiento de oficiales de los ejércitos centroamericanos que luego llevarán a cabo las políticas de genocidio contra sus propias poblaciones. Es constante la ayuda militar y la presencia de asesores contrainsurgentes norteamericanos en El Salvador y Guatemala, y cuando esta presencia no es suficiente, se interviene directamente, como sucedió en 1989 en El Salvador, cuando la aviación norteamericana bombardeó barrios densamente poblados en varias ciudades salvadoreñas durante la ofensiva guerrillera de noviembre de aquel año. El coste humano de los años de guerra es enorme, casi medio millón de muertos entre los tres países, decenas de miles de desaparecidos, millones de refugiados y desplazados. La infraestructura y buena parte del tejido económico queda destruido. La intervención norteamericana no descuida tampoco el frente político, donde la creación de la “National Endowment for Democracy” (NED) 6 sirve para canalizar millones de dólares en ayudas a partidos políticos pronorteamericanos, sindicatos amarillos, y ONGs afines cuyo principal objetivo es desestructurar las redes sociales de denuncia y resistencia, o captar a sus cuadros para desactivar las reivindicaciones más radicales. Tras diez años de guerra era evidente que ninguna de las partes podía obtener una victoria militar y se impone entonces una política realista encaminada a alcanzar Acuerdos de Paz, que tras un proceso para desmovilizar a los actores armados, permita retomar mecanismos más sutiles de dominación implementados mediante Acuerdos económicos de libre comercio impuestos a gobiernos democráticamente elegidos, pero dependientes y dóciles respecto a las políticas norteamericanas. El proceso es largo, la intervención de las Naciones Unidas y un grupo de países “amigos del proceso de paz” 7 más directamente implicados permite que empiecen a fructificar algunos acuerdos parciales que intentan humanizar los conflictos armados y establecer un marco global de democratización. El punto de arranque puede situarse en el “Acuerdo de Esquipulas” firmado por los cinco presidentes centroamericanos en agosto de 1987. A partir de ese momento, cada país sigue un proceso muy diferente. En Nicaragua, los sandinistas son derrotados electoralmente por una coalición opositora encabezada por Violeta Chamorro (25 de febrero de 1990), y solamente entonces La Contra inicia su proceso de desmovilización. En El Salvador y en Guatemala, tras largos procesos negociadores y varios acuerdos parciales, se firman sendos Acuerdo de Paz, respectivamente el 16 de enero de 1992 y el 29 de diciembre de 1996. El cumplimiento de ambos acuerdos es supervisado por las misiones de Naciones Unidas: ONUSAL en El Salvador, y MINUGUA, en Guatemala. Su implementación sirve para terminar la guerra. Este es su principal logro. Los frentes guerrilleros se desmovilizan y se legalizan como organizaciones políticas, se crean mecanismos para insertar a los ex-combatientes en la vida civil y se acomete una tímida reforma política que permite celebrar elecciones regularmente con la participación de la izquierda, aunque sigue quedando un cierto nivel de violencia política orientada siempre al asesinato de candidatos izquierdistas en acciones a menudo encubiertas como casos de delincuencia común. Los resultados electorales en esta nueva etapa varían bastante de un país a otro. Por un lado, el FSLN y el FMLN se mantienen como importantes referentes de la izquierda, con una cuota en torno al 30% del poder legislativo, son mayoritarios en el poder municipal, tanto en poblaciones rurales como en la propia capital, y tienen opciones reales de ganar una elección presidencial. Todo ello a pesar, por un lado, de las divisiones políticas que no podían faltar en el seno de organizaciones de izquierdas: en 1995, en Nicaragua surgirá el “Movimiento Renovador Sandinista”, que se mantiene todavía con una cuota electoral en torno al 10% y el mismo año en El Salvador, surge el “Partido Demócrata” por escisión del ERP (uno de los grupos del FMLN), pero que desaparece al poco tiempo de su creación; y por otro lado, del creciente desencanto de las organizaciones populares de base que ven cómo buena parte de sus reivindicaciones históricas quedan aparcadas en aras del realismo político. En Guatemala, las divisiones en el seno de la URNG y las plataformas de izquierda que la acompañaron en los primeros intentos electorales 8, han dejado a la izquierda enormemente dividida y sin posibilidades reales de alcanzar el poder político. En todos los países, la parte de los Acuerdos de Paz que se ha quedado sin cumplir es siempre aquella relacionada con reformas más o menos estructurales encaminadas a reducir la gran injusticia social y económica inherente en el sistema de explotación de estos países. Mas bien al contrario, la década de los noventa ha visto una profundización en las políticas neoliberales, con la reducción de los servicios sociales y la privatización de los pocos recursos que quedaban en manos del estado, la monetarización de la economía 9, la proliferación de la maquila, donde no se toleran las organizaciones sindicales, la explotación desmedida de las materias primas sin ninguna consideración medioambiental y usurpando a los pobladores sus tierras para minería, camaroneras, o cultivos agroindustriales. Y lo que es muy significativo, la consolidación de todas estas políticas mediante la negociación por parte de los diferentes gobiernos de turno de un nuevo acuerdo comercial multilateral entre los países centroamericanos y Estados Unidos. Dicho acuerdo es el DR-CAFTA, “Acuerdo de Libre Comercio para Centroamérica y la República Dominicana”, que se empieza a negociar a comienzos de 2002 por la “vía rápida”, se firma a lo largo de 2004 por los distintos gobiernos, y tras un proceso de ratificación en los respectivos parlamentos, donde apenas hubo debate, entra plenamente en vigor hace apenas un año entre grandes protestas de los sectores populares. Solamente en Costa Rica se ha celebrado un referéndum, que fue ganado por el gobierno por un estrecho margen (51% Sí, frente a un 48% No) gracias a la intervención y las amenazas norteamericanas durante la campaña. Los últimos resultados electorales en Centroamérica han deparado importantes cambios: el FSLN tiene ahora la mayoría (relativa) en la cámara legislativa y el presidente de Nicaragua es de nuevo Daniel Ortega; en Guatemala, Alvaro Colóm, al frente de la UNE (“Unidad Nacional de la Esperanza” que es considerado un partido socialdemócrata aunque estuvo recientemente aliado con sectores de la derecha más recalcitrante), es ahora el presidente electo desde enero de 2007. En Costa Rica, la oposición izquierdista de “Acción Ciudadana” encabezada por Otton Solís y que se opuso fuertemente al CAFTA en el mencionado referéndum, está más fuerte que nunca. Panamá se ha negado a firmar el CAFTA. Y en El Salvador, la posible victoria del FMLN en marzo/abril de este año podría suponer un vuelco regional en la correlación de fuerzas. Sin embargo, estos avances no están suponiendo, al menos de momento, cambios en las políticas económicas. No se cuestiona la estructura heredada y no se cuenta con un movimiento popular organizado que pueda empujar y obligar a acometer los cambios necesarios. Por ejemplo, en Guatemala, el presidente Alvaro Colom se opuso al CAFTA durante la campaña electoral, pero ahora, desde el gobierno, busca la forma “de sacarle el máximo provecho”. En Nicaragua, el FSLN como partido participó en la campaña contra el CAFTA y en las numerosas movilizaciones de protesta que hubo tras su aprobación, pero una vez en campaña electoral, Daniel Ortega dejó de hablar del acuerdo y al alcanzar la presidencia le dio su apoyo, aunque ahora ha exigido un “fondo de compensación” para contrarrestar los efectos perniciosos que ya se ha visto que está produciendo en la economía nicaragüense. Solo más recientemente, en los presupuestos de 2008 se han abordado mejoras en las políticas sociales en Nicaragua, con un fuerte incremento en el gasto educativo y en salud que ha sido fuertemente criticado por aumentar el déficit público. En paralelo, Daniel Ortega ha anunciado que podría unirse al ALBA (Alianza Bolivariana de las Américas) promovida por Hugo Chávez, lo que ha supuesto el inmediato anuncio por parte del Banco Centroamericano para la Integración Económica de la congelación de un fondo de 130 millones de dólares que debía entregar ahora, el anuncio por parte del gobierno de EEUU de la suspensión de una ayuda por valor de 175 millones de dólares junto a la congelación del resto de la ayuda oficial durante noventa días,10 y finalmente, la Unión Europea ha realizado un recorte del 90% en el desembolso para cooperación previsto a comienzos de 2009, que era de 115 millones de dólares. Una victoria electoral del FMLN en El Salvador supondría un hecho histórico para este pequeño país, y tendría consecuencias importantes para toda la región. La intervención norteamericana en las anteriores elecciones financiando al gobierno de ARENA 11 y creando una campaña de miedo ante la victoria de los “comunistas” ha sido denunciada en diversos foros, sobre todo la campaña de 2004, donde todas las encuestas indicaban una victoria del FMLN, y EEUU llegó a amenazar con la prohibición de los envíos de remesas de los emigrantes a sus familias (que suponen un 17% del PIB con más de 3000 millones de dólares anuales), o el cierre masivo de las maquilas que emplean a buena parte de los trabajadores asalariados del país. El FMLN, que se opuso firmemente a la ratificación del CAFTA, que ha participado en las movilizaciones contra las políticas neoliberales del gobierno de ARENA, y que ha denunciado en 2005 ante la Corte Suprema de Justicia salvadoreña la ratificación del tratado, podría ganar las próximas elecciones ya que las últimas encuestas le dan una ventaja de 17 puntos frente a ARENA 12. El FMLN ha moderado su discurso ante la perspectiva real de la victoria: en su programa electoral13 habla del fracaso de las políticas neoliberales, reivindica el cumplimiento efectivo de los puntos pendientes de los Acuerdos de Paz, sobre todo en los aspectos de democratización y promete implementar políticas encaminadas al cumplimiento de los objetivos del milenio de Naciones Unidas (es significativo este cambio de foco en las cuestiones económico-sociales desde los propios Acuerdos de Paz a los menos comprometidos políticamente de Naciones Unidas). Se habla del apoyo a CARICOM 14 y MERCOSUR 15, pero no hay ninguna mención al CAFTA en el programa electoral, la única mención directa al comercio con Estados Unidos se encuentra en el siguiente párrafo: “Fortalecer el intercambio comercial con Estados Unidos y, en el marco de la integración regional, con el resto de Centroamérica”16. Una victoria electoral del FMLN en El Salvador, le supondría convertirse en el primer grupo guerrillero que afronta exitosamente el reto de convertirse en partido político y ser capaz de ganar unas elecciones presidenciales. Su victoria cambiaría la correlación de fuerzas a nivel centroamericano, donde habría una mayoría de gobiernos que se reclaman de “izquierdas” por primera vez en la historia. Quizá entonces se podrían acometer reformas estructurales a nivel regional, que en esta ocasión, esperemos, no dieran lugar a un nuevo ciclo de acoso, destrucción y muerte por parte del gobierno de los Estados Unidos. Lamentablemente, los más recientes acontecimientos son muy preocupantes, durante la noche del 9 de Enero, en el caserío Minitas (Yamabal, Morazán), individuos fuertemente armados asesinaron a dos militantes del FMLN; Maximino Rodríguez, de 26 años, y su padre Delfo de Jesús Rodríguez, de 63 años, quien además se destacó como veterano combatiente guerrillero del FMLN. Este asesinato tiene muchas similitudes con las acciones de los escuadrones de la muerte vinculados a ARENA que operaban en los años ochenta y noventa. El FMLN ha exigido una investigación inmediata al gobierno y la detención de los culpables; hasta ahora hay varios sospechosos y es de esperar una contundente acción de la justicia y del gobierno para evitar el retorno al ciclo de violencia. El movimiento de solidaridad internacional ha denunciado estos hechos y esta realizando una campaña para enviar observadores a las próximas elecciones.
_____________________ 1 National Security Council, NSC 5613/1: US policy toward Latin America, Sept. 25, 1956, p2. Este documento así como el NSC 5432/1 (1954), muy importante para comprender las motivaciones de la política exterior de EERR durante los últimos cincuenta años, eran documentos secretos que han sido desclasificados recientemente. Se puede tener acceso a ellos a través del Archivo de la Universidad de Wisconsin: http://digicoll.library.wisc.edu/FRUS/) 2 NSC 5432/1 (1954): “...Objectives: d) the reduction and elimination of the menace of internal communist or other anti-US subversion, e) adequate production in Latin America of , and access by the United States to, raw materials essential to U. S. Security. ...Courses of Action: Military: 15) The US should take political, economic or military action, as appropriate, to insure the continued availability of US bases in Latin America. 16) Where necessary, the US should assist in the protection of sources and processing facilities of strategic materials and land transportation related thereto. However, each of Latin American countries should organize its own civil defence.” 3 En El Salvador, el 10 de octubre de 1980, se constituye el FMLN, “Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional”, formado por los cinco grupos guerrilleros que operaban entonces: las FPL, Fuerzas Populares de Liberación, el ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo, las FARN, Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional, el PRTC, Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos, y las FAL, Fuerzas Armadas de Liberación, un pequeño grupo armado vinculado al histórico Partido Comunista Salvadoreño. 4 En Guatemala, el 7 de febrero de 1982, se constituye la URNG, “Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca” a partir de cuatro organizaciones: las FAR, Fuerzas Armadas Rebeldes, cuyo origen está en sectores del propio ejército de Guatemala, próximos a Arbenz y que se negaron a seguir el camino trazado por los intereses norteamericanos para su país, el EGP, Ejército Guerrillero de los Pobres, ORPA, Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas, y el PGT, Partido Guatemalteco del Trabajo, clandestino, pero que no operaba en ningún frente guerrillero. 5 Uno de los primeros actos de Violeta Chamorro como presidenta de Nicaragua tras la derrota sandinista en las elecciones de 1990 fue renunciar oficialmente a dicha indemnización, cuyo costo se estimaba en torno a 30.000 millones de dólares. 6 Creada en 1983 como una “non-profit organization”, incluye numerosas ramificaciones como el “Journal for Democracy”, el “World Movement for Democracy”, el “International Forum for Democratic Studies” o el “Network of Democracy Research Institute”. Como ejemplo podemos indicar que entre 1985 y 1989 canalizó 26 millones de dólares a organizaciones sociales anti-sandinistas en Nicaragua, e intervino en la campaña electoral de 1990 con apoyos directos a la UNO, plataforma electoral encabezada por Violeta Chamorro, con 12.5millones de dólares (datos del WOLA, “The Washington Office on Latin America”, http://www.wola.org/) Mas recientemente la NED canalizó en los años 2000-2001 más de un millón de dólares a la organización anti-chavista “Súmate” para crear un ambiente de violencia social que sirviera para justificar el posterior intento de golpe de estado en Venezuela. 7 El “Grupo de Contadora”, formado por Panamá, Colombia, Venezuela y México. 8 Primero, la creación del FDNG, “Frente Democrático Nueva Guatemala” que fue la tercera fuerza electoral en 1996, y posteriormente la ANN “Alianza Nueva Nación” en donde ya participó una URNG “legal”, y que le permitió consolidar esa posición con Alvaro Colom como candidato (1999). Paradójicamente, ese mismo candidato ha permitido a la UNE (“Unidad Nacional de la Esperanza”) alcanzar la presidencia de Guatemala en las últimas elecciones de 2006, donde tras varias escisiones, la URNG apenas ha alcanzado el 3% de los votos. 9 En El Salvador se suprime la moneda nacional, el “Colón”, y se sustituye directamente por el dólar norteamericano en 2001. 10 Esta ayuda oficial está dentro del paquete MCA, “Millenum Challenge Account” (http://www.whitehouse.gov/infocus/developingnations/millennium.html). La decisión de suspenderla se tomo el 25 de noviembre de 2008. Además, el embajador de EEUU en Nicaragua, Robert Callahan, ha declarado el 16 de diciembre que si esta medida no da resultado, los EEUU deberían revisar todo el paquete de ayuda previsto (alrededor de 1400millones de dólares). 11 ARENA, “Alianza Republicana Nacionalista”, de extrema derecha, es el partido fundado por Roberto D´Abuisson, autor intelectual del asesinato en 1980 de Monseñor Romero, arzobispo de San Salvador, y creador de los escuadrones de la muerte salvadoreños, autores de numerosas matanzas durante los años de la guerra. ARENA ha gobernado El Salvador desde la firma de los Acuerdos de Paz ganando las sucesivas elecciones presidenciales. 12 La última encuesta a finales de diciembre de 2008 daba para el FMLN un 46%, para ARENA un 29%, para el Partido Demócrata Cristiano un 3% y para el Partido Conciliación Nacional el 1.6%. Sigue habiendo casi un 20% de indecisos o de votantes que no quieren declarar sus preferencias. 13 Página web del FMLN: http://www.fmln.org.sv/ 14 CARICOM: “Caribbean Community”, formada originalmente por las trece naciones angloparlantes del Caribe, ahora ha incluido a Surinam (1995) y a Haití (2002) y tiene la vocación de convertirse en una organización que incorpore a todas las naciones caribeñas. 15 MERCOSUR: “Mercado Común del Sur”, formado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay Uruguay. Venezuela ha firmado su adhesión (2005), que esta pendiente de ratificar. Los movimientos iniciados en 2002 para incluir a Chile han sido suspendidos tras firmar este país un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. 16 “Cambio en El Salvador para vivir mejor”, programa de gobierno del FMLN para el periodo 2009-2014 (Política de Comercio Exterior, pagina 56).
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