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LOS TRABAJADORES DEL CAMPO INDÍGENAS Y LADINOS POBRES ORGANIZADOS EN EL COMITÉ DE UNIDAD CAMPESINA-CUC- INFORMAMOS Nos ubican en galeras inadecuadas, no hay agua potable, luz eléctrica, servicios de salud e higiene, los alimentos son de mala calidad y el salario mínimo actual es de Q 38.60 diarios, más la bonificación de Q. 250.00 mensual, en muchas fincas no se cumple con las leyes laborales, violan el Código de Trabajo y la Constitución Política de la Republica y las Leyes Internacionales. La Comisión Nacional del Salario Mínimo, que esta integrada por sindicalistas y la clase patronal, han pasado todo este año discutiendo un aumento salarial de los trabajadores del campo y la ciudad y no han llegado a ningún acuerdo, los productos que consumimos han aumentado de precio y se ha reflejado en el alto costo de vida en las familias indígenas y campesinas. Las consecuencias de la tormenta Stan se comienzan agudizar y se sienten con mayor peso en las familias que perdieron su cultivo y sus vivienda, el hambre y la desnutrición serán el problema principal que vamos a enfrentar en el año 2006 así como las políticas impositivas del actual gobierno. El presidente Berger como una burla para la clase asalariada, pretende por medio de un acuerdo gubernativo aumentar el salario de las y los trabajadores del campo y la ciudad ha un 10%, equivalente a Q 3. 50 por jornada de trabajo diario, la cual será como una bofetada en la cara para la clase trabajadora. En el tema laboral, el gobierno central aplicara con mas crudeza las políticas empresariales como resultado de la ratificación del Tratado de Libre Comercio y la implementación del Plan Puebla Panamá, aplicaran la flexibilidad laboral y la desregularizacion del derecho al trabajo, lo que se reflejara en el pago por productividad y en el pago por horas de trabajo lo cual viola flagrantemente las leyes laborales. Llamamos a las y los trabajadores del campo en general, principalmente a los que trabajan en las fincas cañeras, a organizarse y a reclamar sus derechos y luchar por que se respeten los derechos laborales. Denunciemos ante las autoridades de trabajo y los Derechos Humanos
los despidos, amenazas y abusos ¡Compañera y compañero campesino, la lucha organizada
es nuestro camino!
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